martes, julio 07, 2009

Soy de esas personas a las que no les gusta arrepentirse de las cosas que hacen. Es que siempre antes de hacer las cosas hay que pensar en las consecuencias que traen... Lamentablemente yo no lo hice. No tomé mi propio consejo, el que siempre doy. ¡Y qué bueno habría estado! Ahora paso pensando en las otras posibilidades. Eso me pasa por hacer las cosas rápidas y más con la cabeza que con el corazón. Es que parece que siempre lo dejo de lado, al que más debería tomar en cuenta, al que me hace ser quien soy, sentir como siento.
Por mi culpa, ahora estoy como estoy. Cuestionando mis acciones, escuchando canciones mamonas con pena, y sin encontrar solución. Resignada, cansada, y sin ganas de sentir más. Que mal se siente cuando uno desaprovecha lo que la vida te da. Muchas veces no somos capaces de notar lo bien que nos hacen algunas personas o cosas, y siemplemente las deshechamos. Después pagamos las consecuencias...
En este momento me dan ganas de tener una máquina de tiempo, quiero estar en junio otra vez, el principio, donde todo iba bien y no me hacía preguntas tontas. Cuando disfrutaba, y amaba lo que tenía. Pero no se puede, así que hay que resignarse, aceptar lo que nos tocó.