Odio las mentiras de quienes más amo. Más odio que crean que no sé las cosas que ocultan.
Al final queridas amigas, todo siempre se sabe. Y si hay algo que me duele es saber que no confían en mi. La verdad no lo entiendo, nunca he dado motivos para desconfiar... Quizá soy dura para decir las cosas, pero creo que escuchar la verdad de vez en cuando no tiene nada de malo.
Es por estas mismas mentiras, ''omiticiones'', como quieran llamarles, que me siento distante y que a veces quiero alejarme de todo.
Además de una gran acumulación de cosas que abarcan: drama, drama, drama. Su obsesión por no poder estar nunca tranquilas, por agrandar todo, por no querer ser felices.
Pero hay algo que me retiene, no sé que es... porque sinceramente, no tengo ganas de seguir angustiandome por problemas ajenos. Porque nunca saco nada, porque nunca me escuchan! Y la verdad lo entiendo. Cada uno es dueño de su vida, tienen derecho a hacer lo que quieran con ellas, pero esto ya es algo que me desgasta, que me supera, que hace que no pueda estar tranquila.
Al fin encontré un lugar en el que puedo estar tranquila... No sé cómo, ni porqué.
Sólo quiero que las cosas vuelvan a la calma, que logren ver más allá de la superficialidad que las rodea, nada más...
Si exagerásemos nuestras alegrías,
como hacemos con nuestras penas,
nuestros problemas perderían importancia.
No fue una frase en vano, no la escribí porque sí.