jueves, agosto 19, 2010
lunes, agosto 16, 2010
el remordimiento por lo que NO hicimos.
Ante la noción del final, en general lo que hacemos es pedir perdón. Es como, si necesitáramos descargar la mochila, soltar eso que nos pesa tanto para poder irnos en paz. Va más allá de la culpa, son remordimientos que no se detienen hasta que no comprendes que tu vida es lo que tu hiciste con ella. Podemos vivir años acallando los remordimientos por lo que hicimos mal, pero cuando sentimos que llega la hora, estos vienen a buscarnos como fantasmas del pasado. Más que el olvido, nos aterra que nos recuerden mal. Los remordimientos son el miedo a ver pasado por este mundo sin despertar un poco de amor en los demás. Los remordimientos tienen la nostagia de una puesta de sol. Se termina el día y todo lo que no hiciste ya no lo podrás hacer. Y lo que hiciste, ya no lo podrás cambiar. Más terrible que el remordimiento por lo que hicimos mal, es el remordimiento por lo que no hicimos. Eso es imperdonable. El remordimiento no es más que sabiduría que llega al final, es un intento de que no sea demasiado tarde. Y no se va a detener, el remordimiento no se va a detener hasta que comprendas. La culpa no nos deja vivir en paz, pero los remordimientos, no nos dejan morir en paz!
hasta el momento creo que tengo poco remordimiento.
miércoles, agosto 04, 2010
amar la trama más que el desenlace
Es un buen consejo.
Es inevitable empezar a cuestionarme si lo que estoy haciendo está bien, si vale la pena, si realmente va a servir de algo el esfuerzo! (?)
Lo que más me persigue es el miedo al fracaso. No ser lo suficientemente buena. Que me digan: No, no sirves. Es como una pesadilla! En todas las clases, mientras veo teatro... en todo momento! Ya no sé como sacarlo de mi cabeza. No quiero decepcionar a la gente que cree en mi, además quiero sorprenderme a mi misma.
Lo que me deja tranquila es que a pesar del cansancio, del dolor de pantorrillas, de cuello, de brazos, de partes de mi cuerpo que ni sabía que existían, lo disfruto. Lo disfruto mucho. Poder encontrarme conmigo misma, corregir mi postura, dejar los prejuicios y los juicios afuera, olvidarme del ruido de la ciudad para tener unos minutos en los que no existe nada más que yo y una voz que me guía, dejar que los impulsos se apoderen de mi, moverme como la tierra me lo indique, SENTIR. Poder sentir de verdad... eso es lo que más me ha gustado.
Por eso me quedo con la trama, más que con el desenlace.
Y sin planearlo tú acaso! Como quien sin quererlo va y lo hace. Te vi cambiar tu paso, hasta ponerlo en fase... en la misma fase que mi propio paso. Ir y venir, seguir y guiar, dar y tener, entrar y salir de fase! Amar la trama más que el desenlace, amar la trama más que el desenlace! Fue un salto ínfimo, disimulado. Un mínimo cambio de ritmo apenas, un paso cambiado! Y dos cuerdas que resuenan con un mismo número en distintos lados. O el paso exacto de dos soldados, como dos focos intermitentes. Súbitamente así, sincronizados.
J. Drexler
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