miércoles, agosto 04, 2010

amar la trama más que el desenlace

Es un buen consejo.
Es inevitable empezar a cuestionarme si lo que estoy haciendo está bien, si vale la pena, si realmente va a servir de algo el esfuerzo! (?)
Lo que más me persigue es el miedo al fracaso. No ser lo suficientemente buena. Que me digan: No, no sirves. Es como una pesadilla! En todas las clases, mientras veo teatro... en todo momento! Ya no sé como sacarlo de mi cabeza. No quiero decepcionar a la gente que cree en mi, además quiero sorprenderme a mi misma.
Lo que me deja tranquila es que a pesar del cansancio, del dolor de pantorrillas, de cuello, de brazos, de partes de mi cuerpo que ni sabía que existían, lo disfruto. Lo disfruto mucho. Poder encontrarme conmigo misma, corregir mi postura, dejar los prejuicios y los juicios afuera, olvidarme del ruido de la ciudad para tener unos minutos en los que no existe nada más que yo y una voz que me guía, dejar que los impulsos se apoderen de mi, moverme como la tierra me lo indique, SENTIR. Poder sentir de verdad... eso es lo que más me ha gustado.
Por eso me quedo con la trama, más que con el desenlace.




Y sin planearlo tú acaso! Como quien sin quererlo va y lo hace. Te vi cambiar tu paso, hasta ponerlo en fase... en la misma fase que mi propio paso. Ir y venir, seguir y guiar, dar y tener, entrar y salir de fase! Amar la trama más que el desenlace, amar la trama más que el desenlace! Fue un salto ínfimo, disimulado. Un mínimo cambio de ritmo apenas, un paso cambiado! Y dos cuerdas que resuenan con un mismo número en distintos lados. O el paso exacto de dos soldados, como dos focos intermitentes. Súbitamente así, sincronizados.

J. Drexler

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