Como tonta esperé y esperé. Me dejé estar, me dejé pasar a llevar. Permití que se rieran de mi, que hablar de mi. Que volvieras fin de semana por medio a engañarme otra vez, con una excusa no tan distinta a la anterior. Que me trataras mal, que jugaras. Dejé que me tomaras como una opción. Me dejé pisotear. Y no te culpo... me culpo a mi. Porque uno es el que tiene que poner los límites. Yo me dejé, ése fue mi error. No el quererte, no el necesitarte... fue dejarme. Dejarme utilizar. No valorarme, no respetarme.
Va en uno... va en uno
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